La “cáscara” somos nosotros

Sobre la demolición de la casa Derbes, las respuestas del ejecutivo, las represalias y la seguridad jurídica que se pone en juego a cada instante en este salvese quien pueda que vive Puerto Madryn

La “cáscara” somos nosotros

La impunidad de hacer lo que mejor les parece en cada espacio común, la prepotencia de un poder que se detenta solo por la fuerza, la represión silenciosa y el miedo.

La impotencia de vivir en una ciudad donde el dinero y el amiguismo son las directrices del “desarrollo” y el “crecimiento” desmedido y orquestado por un grupo de sordos que esconden los planes del resto de una comunidad devastada por el crecimiento demográfico sin plan, la desigualdad y el narcotráfico.

Las decisiones tomadas porque sí, en el “núcleo duro” de la ignorancia y la falta de explicaciones, un estado que se aleja cada vez más de la comunidad que representa y que por sobre todo sostiene una burocracia desmedida de punteros políticos o amigos de no sé quién y profesores de clubes privados con sueldos públicos.

Los vecinos, que son contribuyentes y aportan el dinero de sus actividades privadas diarias para que luego los carteles de obra pública dicten bien grande “gestión fulanito de tal” o cualquier slogan que surja de la creatividad perversa que multiplica las fake news y aprieta a los que se quejan, se plantan y piden explicaciones sobre lo que debería ser de conocimiento público.

Los negociados, los turbios acuerdos de entrega de tierra de la comunidad, el cargarse con la historia, las excepciones, el ir por encima de los íconos que como sociedad nos importan. Los proyectos que andan dando vueltas sobre cómo va a desaparecer la sede del club Madryn y todo ese espacio alrededor con edificios altos para adueñarse de todo lo que la mezquindad y el poder del dinero puedan comprar.

Y nosotros, ¿dónde estamos? ¿Nos vamos a quedar viendo como nos demuelen los valores, la sensación de pertenencia?  vamos a ser la “cáscara” que tiran abajo ante la mirada inquieta del mar? ¿o nos vamos a juntar para defender lo que nos interesa, lo que le imprime valor social a este anfiteatro de naturaleza espectacular?

Somos mucho más que un grupo de ballenas que vienen a aparearse al golfo Nuevo, somos una comunidad que busca crecer, asentarse y hacer de éste nuestro lugar, tanto para las generaciones actuales como para las que nos sucedan, tal y como reza nuestra carta orgánica municipal, aunque los que juren por ella parecen desconocerla.


¿Que te pareció esta información?