UNA VISION FERROPORTUARIA PARA PUERTO MADRYN

Un puerto sin ferrocarril es un puerto rengo.

UNA VISION FERROPORTUARIA PARA PUERTO MADRYN

Un puerto sin ferrocarril es un puerto rengo.

La afirmación no es menor. La escala, volumen y tamaño de las cargas marítimas tienen en el ferrocarril su correlato en el territorio y la primera consecuencia inmediata es el menor costo logístico por unidad de carga.

Las regiones más prosperas del mundo, aquellas que pueden mostrar los mejores resultados de costo – beneficio, aquellas que son líderes mundiales en desarrollo y crecimiento tienen sin duda asentada su economía en una muy eficiente red ferroportuaria.

La ventaja de esa vinculación rápidamente se visualiza cuando se comparan costos de logística y volúmenes de movimiento de cargas con relación a otros medios de transporte. Pero no solo allí radica la ventaja de esa vinculación virtuosa. Hay quienes opinan que el surgimiento del urbanismo moderno se debe a la introducción del ferrocarril en las ciudades y los puertos. Y ello es debido a la necesaria readecuación del territorio, la propia ciudad y el puerto para atender las necesidades de una nueva forma de funcionamiento de ambos.

Es decir, necesitamos una nueva visión, más amplia y abarcativa que explique el funcionamiento a escala global, el nivel y la característica de los intercambios comerciales y de carga en general. Luego entender en qué punto del sistema general estamos parados y en función de un modelo futuro -que tenemos que definir (donde queremos estar parados en el mundo)-  repensarnos para hacer las readecuaciones necesarias en nuestro territorio, ciudades y puertos. Aquí es donde la perspectiva ferroportuario puede dar una respuesta integral de gran valor.

Con esa nueva visión de la ciudad, luego el territorio y finalmente el mundo, la red ferroportuaria conforma una región de alcance global múltiple en sus relaciones y fundamentalmente crea una plataforma de intercambio, genera empleo y produce riqueza superado fronteras y acercando mercados de todo el mundo.

La ciudad de Puerto Madryn, localizada en el término medio del litoral marítimo continental de nuestro país,  cuenta con el mejor puerto de aguas profundas de la Argentina (sin duda) con lo cual sus costos de funcionamiento debieran ser (en tiempos normales y transparentes) los mejores del país. Puede operar las 24 horas del día y los 365 días del año. Las contingencias climáticas son menores comparados con otros puertos afamados del mundo. Bien podría ser el gran puerto de la argentina que produce bienes exportables en el interior del país, desde la pampa húmeda hasta los minerales de la cordillera y la producción del alto valle de rio negro.

Pero el Puerto de Madryn esta rengo. No tiene la vinculación ferroviaria.

Hace unos 30 años atrás la empresa ferroviaria canadiense se interesó por la vinculación del puerto de Madryn con las regiones de producción de bienes exportables del país. Lamentablemente no prospero por cuestiones ajenas al objeto de estudio. Con anterioridad consultores de la Unión Europea llevaron a cabo un estudio similar con el convencimiento que nuestro país debía buscar un puerto de alternativa al de Buenos Aires. Luego de desechar a los puertos de la pampa húmeda por las dificultades propias de calado y costo de mantenimiento, encontró en el puerto de Madryn esa alternativa de puerto seguro y de escala conveniente.

Hoy entendemos que es necesario reflotar la idea de un ferrocarril que vincule el Puerto de Madryn con el sistema ferroviario nacional, con la idea de transportar grandes volúmenes de bienes exportables, aprovechando las ventajas naturales que ofrece un puerto al abrigo del Golfo Nuevo. Para ello es necesario contar con una visión ferroportuaria de nuestro país.

Es nuestro convencimiento que es la única manera que nuestro puerto se puede insertar en el mundo moderno, competitivo y global que nos toca vivir en estos años.


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