20 DE NOVIEMBRE - COMBATE DE LA VUELTA DE OBLIGADO

Lo acontecido en Obligado fue una clara advertencia a los europeos de que su incursión por los ríos interiores del litoral no sería algo sencillo

20 DE NOVIEMBRE - COMBATE DE LA VUELTA DE OBLIGADO

 

El 18 de septiembre de 1845 las fuerzas Anglo francesas decretaron el bloqueo a todos los puertos de Buenos Aires sin existir previamente declaración de guerra ni acciones bélicas que justificaran semejante medida.

A su vez, ante la inexistencia de barcos de la Confederación Argentina, naves Riveristas que eran apoyadas militar y logísticamente por buques ingleses y franceses tomaron Colonia y Gualeguaychu, que fueron saqueadas. Paralelamente Rosas ordeno la evacuación de la isla Martin García con la finalidad de organizarse defensivamente.

El objetivo de la alianza conformada por Ingleses, Franceses y Uruguayos partidarios de Rivera era dominar el rio Uruguay para abastecer de ganado y demás pertrechos a Montevideo que seguía siendo sitiada por tierra.

También organizaron una fuerza naval para que navegue el rio Paraná y abrirlo definitivamente al comercio europeo. Naves Francesas e inglesas junto con embarcaciones procedentes de Uruguay escoltaron a numerosos buques mercantes que estaban dispuestos a comerciar con Corrientes y el Paraguay

Esta fuerza se reunió a mediados de noviembre en el brazo Guazú y el arroyo Ibicuy para seguir rumbo a San Pedro y Obligado.

Por su parte Rosas designo al General Lucio Mansilla, comandante del departamento Norte quien rápidamente reforzó las baterías apostadas en distintos puntos de la costa. En el paraje llamado Vuelta de Obligado se armó cuatro baterías las cuales se llamaron Restaurador Rosas, General Brown, General Mansilla y Manuelita. Para obstruir el paso se colocaron cadenas que cruzaban el rio sostenidas por cascos de barcos, aprovechando que a esa altura el rio solo tenía 700 metros de ancho, lo que complicaba la navegación.

El 18 de noviembre los extranjeros estaban fondeados a solo una legua de Obligado planeando el cruce. Su fuerza naval estaba conformada por poderosas y modernas naves. Los vapores HMS Gordon y el HMS Firebrand, más una corbeta y tres bergantines ingleses. Por su parte el país galo poseía un vapor, el Fulton, una corbeta y tres bergantines, que protegían a casi un centenar de buques mercantes.

En la mañana del 20 de noviembre la fuerza anglofrancesa llego a Obligado y las baterías iniciaron un feroz fuego que contuvo la avanzada y que ocasiono daños a varias naves. A medida que se iban agotando las municiones, las fuerzas Argentinas perdían iniciativa. Los Anglofranceses desembarcaron para tomar las baterías.

La disminución del fuego por parte de los Rosistas provoco que los atacantes se focalizaran sobre las cadenas, encabezados por el buque Firebrandt alcanzaron los pontones y a martillazos lograron cortarlas.

El combate continuo en tierra ante el desembarco de la infantería extranjera, que encontró férrea oposición en la caballería confederada. Aunque fueron derrotados, la coalición anglofrancesa consiguió forzar el paso adjudicándose la victoria pero a un alto precio.

. Pero  el momento más desesperante para la coalición anglofrancesa lo vivió el 4 de junio de 1846 en la batalla de Punta Quebracho. El General Mansilla había apostado estratégicamente cañones lejos del alcance de la pesada artillería de los buques aliados, los cuales al verse incapacitados de efectuar disparos y provocar daños a las fuerzas argentinas, decidieron rápidamente iniciar la retirada.

La huida del combate por parte de las naves extranjeras fue desorganizada. La mayoría recibió impactos de fuego y varias vararon. Lo que facilito el ataque de Mansilla. Las bajas europeas fueron considerables; varias de sus embarcaciones resultaron incendiadas o hundidas. Ello agudizo aun más la situación militar de la coalición invasora, ya que había sido dañada y frustrada en la faceta económica y comercial.

Este desenlace obligo a los europeos iniciaran tratativas en búsqueda de un acuerdo que se llego  con el gobierno de Rosas para poner fin a su intervención en el Rio de la Plata.

Por esta actitud de Rosas, es que San Martín en su testamento escrito en 1844 -seis años antes de su muerte- le otorga el Sable libertador, en su clausula 3°:

“El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como Argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.-


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