Un futuro (muy) posible de Madryn

Pero, ¡Miren allí, detrás del crucero, un salto de ballena. Deslumbrante. Unico en el mundo. Naturaleza muy cerca. ¡La foto ideal! ¡La sociedad perfecta! Una postal “for export” ¡Así nos gusta vivir a los madrynenses!…¿En serio?

Un futuro (muy) posible de Madryn

Tránsito apretado, desordenado, crispado. Semáforos caprichosos. Un ejército de agentes de tránsito mezclados con los chicos que venden las obleas para estacionar. Crece la cantidad de agentes, crece la cantidad de chicos con obleas en la mano, crece la cantidad de automóviles, crece el tránsito…crece el desorden.

El “bus” con turistas en doble fila está bien. El vecino que estaciono en doble fila está mal. Multa para el desacatado.

El centro único, concentrado, compacto, se expande lentamente. Más vidrieras, comercios que mudan rápido de rubro, marquesinas y carteles nuevos sobre los viejos y oxidados soportes de otras marquesinas y carteles. Messi saluda entre cola y cola de la ballena desde las pantallas gigantes en las esquinas. Ausencia de árboles. Todos parados o caminando. Asientos solo para clientes.

Calle cortada por unos pocos energúmenos vociferantes con bombo y bandera. Destrozan el asfalto quemando cubiertas, aromatizando con azares de caucho ahumado el ambiente del centro de la ciudad. Naturaleza muy cerca.

Cientos, miles de cables que van y vienen, suben a las terrazas, bajan y cruzan la calle, se enroscan en el poste, se mezclan los nuevos con los viejos, los pocos en servicios con los muchos fuera de servicio.  

Crece la densidad y los consumos. Sin quererlo, ya escuchamos las discusiones familiares del vecino. Naturaleza muy cerca.

Al fondo y al oeste, sucesión infinita de barrios Fonavi, separados por minibasurales. Todas las calles iguales, todas las casas iguales. El mismo color, la misma puerta. Suben y bajan copiando la topografía. Ausencia de árboles, gentes tan parecidas como desconocidas. A veces alguna mara desorientada cruza la calle perseguida por los perros del barrio. Naturaleza muy cerca.

Por aquí y por allá, baldíos que comienzan a ocuparse con palos, redes y tableros. Una banderita argentina y el nombre del ocupante. Luego gente que va y que viene ofreciendo por unos ¿pocos? pesos un lugar robado para instalarse. Desde lejos las autoridades miran complacientes. Naturaleza muy cerca.

Más cerca, casi enfrente. Gigante, magnifico, blanco, brillante aparece el crucero. Hacia él van dirigidas todas las miradas y las palabras. Y también decenas de colectivos a buscar pasajeros para mostrarles que por acá la naturaleza está muy cerca. Los noticieros y los diarios informan con precisión quirúrgica cuantos son y cuantos más que la temporada pasada. Son las estadísticas más detalladas de la realidad local. Dicen también que ha crecido el “destino” ¿Será ese el destino de ésta ciudad? ¿Sólo ser destino? ¿Qué destino es para una ciudad ser solo destino? ¿Qué hacen los habitantes de una ciudad que solo es destino? ¡Caramba, que aspiración más modesta!

Pero, ¡Miren allí, detrás del crucero, un salto de ballena. Deslumbrante. Unico en el mundo. Naturaleza muy cerca. ¡La foto ideal! ¡La sociedad perfecta! Una postal “for export”

¡Así nos gusta vivir a los madrynenses!…¿En serio?

 


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