Prejuicios “políticamente correctos” madrynenses

Si uno está más atento, vera que los prejuicios -agazapados en las sombras cotidianas- nos sorprenden a cada rato: el pueblo nunca se equivoca, la acción del hombre perjudica el medio ambiente, la minería siempre contamina, los políticos son todos corruptos, los empresarios son explotadores, los propietarios de tierras son especuladores, los desarrolladores inmobiliarios se aprovechan de las prebendas del estado, los periodistas están comprados, los jueces tienen tarifadas sus sentencias, los médicos son unos comerciantes, etc, etc

Prejuicios “políticamente correctos” madrynenses

Asegura Einsten (1) que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Incluso los más burdos, como que los judíos son tacaños, que los pobres son buenos o que los ricos son malos.

Los prejuicios siempre son una opinión previa de algo que no se conoce o se conoce poco o mal.

Si uno está más atento, vera que los prejuicios -agazapados en las sombras cotidianas- nos sorprenden a cada rato: el pueblo nunca se equivoca, la acción del hombre perjudica el medio ambiente, la minería siempre contamina, los políticos son todos corruptos, los empresarios son explotadores, los propietarios de tierras son especuladores, los desarrolladores inmobiliarios se aprovechan de las prebendas del estado, los periodistas están comprados, los jueces tienen tarifadas sus sentencias, los médicos son unos comerciantes, etc, etc, Es evidente que en algunos casos será cierto, pero también es evidente que no se puede generalizar. Sin embargo el prejuicio sentencia sin reconocer diferencias.

Pero mucho peor aún es que en las últimas décadas los prejuicios han  resultado fortalecidos con un comportamiento social de “corrección política”.

 

Dice el Slavoj Zizek (2) que lo políticamente correcto es una forma peligrosa del totalitarismo, pues aunque no lo parezca su práctica oculta las razones profundas de los verdaderos problemas, y por lo tanto aleja la posibilidad de resolverlos.

Pone el ejemplo de una persona blanca que critica la sociedad de consumo actual y alaba a los indios nativos por su maravillosa visión holística y espiritual. En una lectura superficial, la persona en cuestión cumple con todos los parámetros sociales aceptables que traen consigo la idealización de una raza oprimida. Y en esa idealización condescendiente (3) está el verdadero problema.

Es políticamente correcto defender el medio ambiente a ultranza, pero al mismo tiempo no deja de ser cierto que el simple discurso no cambia el estado real del medio ambiente. Es políticamente correcto ser solidario con los pobres, pero la solidaridad no cambia su situación de pobres. Es políticamente correcto reclamar por trabajo y vivienda, pero hace varias décadas que ese reclamo no genera ni más puestos de trabajo ni que baje el déficit de vivienda en nuestro país. Es políticamente correcto defender la educación pública pero la realidad es que los alumnos no han tenido clases por más de 70 días y los docentes -que dicen defender la educación pública- han cobrado por un servicio que no han prestado.

Las noticias diarias nos inundan a mansalva de discursos políticamente correctos.

¿Será el 2020 el año en que bajen las aguas del totalitarismo de tanto prejuicio y discursos políticamente correctos?

 

 

 

  1. “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.” Albert Einstein- Albert Einstein fue un físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizo, austriaco y estadounidense. Se lo considera el científico más importante, conocido y popular del siglo XX.
  2. Slavoj Žižek, filósofo y crítico cultural esloveno, ha sido llamado el “Elvis de la filosofía” y es una auténtica estrella académica. 
  3. La condescendencia es, en buen sentido, el deseo de complacer, dar gusto y acomodarse a la voluntad del otro.​ Sin embargo, en sentido negativo se usa el término para referirse a una amabilidad forzada que nace del sentimiento de superioridad hacia otra persona

 

 

 


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