Les Galoise. El exilio de un pueblo que funda ciudades

Un relato fugaz sobre la vida de Lydia Jenkins. Una historia simple sobre el exilio gales en Patagonia. Una mirada sobre la humanidad y la eterna búsqueda de la libertad de todos los pueblos sometidos. El arte y el exilio temporal de Anne- Sophie Seguin. (Video)

Les Galoise. El exilio de un pueblo que funda ciudades

Anne-Sophie Seguin, es la curiosidad detrás del lente, es el ojo abierto puesto en la historia de Lydia Jenkins, un pueblo y sus frágiles recuerdos. Anne - Sophie es francesa, nacida en Saint Etienne en Mayo del ’78. Descubrió su vocación artística por esa necesidad imperiosa de buscar nuevas formas de expresión,  y así el video se convirtió en su nuevo modo de ser en este mundo, de mirar y mirarse y así lo vió todo,  se descubrió en las mínimas grandes historias con las que se teje esta inmensa patagonia. 

Llegó a la Patagonia en 2013, buscando, como la mayoría de quienes llegamos a esta tierra alguna vez.  
Al igual que los galeses desembarcó en Puerto Madryn, en casa de Javier y Martina, unos amigos que también son artistas. Fue así que la historia de Lydia se coló en su vida… “un día Martina me contó la historia de su abuela… Lydia era pequeña, tenía 90 años, vivía en Esquel y era hija de un exiliado gales en Patagonia, esa historia me conmovió  y así partí rumbo a la cordillera del Chubut con el único destino de contar su historia en un video  Recuerda ese lanzarse a lo desconocido y afirma, “No tenía ningún conocimiento previo sobre el pueblo galés exiliado en la Patagonia ni de los diferentes pueblos Tehuelches o Mapuche que pueblan esta región de Argentina, antes de conocer a Lydia…este encuentro con Lydia fue verdaderamente la puerta abierta que me permitió conocer la cultura y la historia del asentamiento patagónico” 

Cómo fue ese encuentro y la preparación el video?
Llegada a Esquel, donde pasé unos cinco días, me tomé el tiempo de descubrir los alrededores y luego tuve mi encuentro con Lydia, en su casa.  Gravé la entrevista en una tarde, porque no quería monopolizarla mucho ni tampoco fatigarla más de lo necesario.  Tuve frente a mí una mujer digna, humilde y habitada de ansias enormes de transmitir sus valores patagónicos: una dulce mezcla de culturas galesa y patagónica. Luego me dirigí a la biblioteca de Esquel para fotografiar algunas imágenes de obras que abordan contenidos sobre el encuentro entre los pueblos Tehuelches y Mapuches con los galeses que habían huido de su país. Con anterioridad, había filmado vistas de la costa este de Puerto Madryn, más exactamente en el lugar donde había acostado la nave galesa que los trajo en 1865…   

Que te dejo la Patagonia a cambio de este sutil relato? 

El encuentro con un gaucho muy particular, Tiburcio, el último de los descendientes de un gran jefe Tehuelche que vive a varias horas de la traza de la famosa ruta 40 al sur del Perito Moreno, en medio de las planicies sin fin de la Patagonia central. Su casa, sus gatos, el mate compartido y los guanacos que él mismo caza para alimentarse, colgados y a medio descuartizar, en medio de su “jardín”, sus caballos semi salvajes, bien vivaces, que ocupaban su tiempo…   
El encuentro fortuito con una tropilla de caballos salvajes durante una larga caminata solitaria en esas mismas planicies y la confrontación “nariz contra hocico” a sólo algunos pocos metros, con aquel que se me opuso como líder de la manada: un magnífico semental negro dotado de la más dominante y penetrante mirada que me había sido permitido observar en un ser vivo.   

Que sentís ahora, en tu recuerdo de esta tierra lejana?   

Al poco tiempo de volver a Francia, escuche en vivo la música de Rover, un artista francés que en esa época estaba en mi mp3 y había acompañado mis largas caminatas, fue en Lyon … en medio de todo, la Patagonia resurgió frente a mis ojos y son precisamente esas mismas emociones que puedo experimentar aún en la actualidad cuando pienso en vuestro país: sentir profundamente la dulzura y la generosidad patagónica, la inmensidad  apaciguadora de los paisajes que nos llevan a relativizar y tomar conciencia que realmente somos muy poca cosa en este mundo al mismo tiempo, y finalmente el reencuentro con ese sentimiento de formar parte de ella, pero con los pies bien puestos sobre la tierra, la cabeza sobre los hombros, y el reencuentro con la serenidad y el sentimiento de toda la potencia que eso produce….  

La búsqueda de la libertad y la belleza, la simplicidad de la sutileza, el saber que hay algo más… de dónde venimos y hacia dónde vamos? cuánto dura toda la vida? la tierra, la profundidad de la estepa. La pertenencia… desde el principio y hasta el final, por mucho que resistamos, somos todos nosotros un grupo de exiliados amontonados. 


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