Modelo Mundial de Economía Verde-Reverdeciendo el Sistema Mundial

Estamos hoy ante una triste situación, una situación de falta de elecciones. La economía internacional ha implosionado, el mundo occidental está en una encrucijada frente a las posibilidades económicas y de gobernabilidad que tiene que enfrentar.

Modelo Mundial de Economía Verde-Reverdeciendo el Sistema Mundial

Como dijo Aurelio Peccei, fundador del Club de Roma, hace más de treinta años, estamos frente al abismo. La Crisis económica global está acompañada de otras dos: una de índole socio-política y otra de crisis de valores. Esta última determina una fuerte inestabilidad en nuestras sociedades y en los temas de gobernabilidad de las mismas.


Mikhail Gorbachov (GCI) pudo parar la confrontación Este-Oeste, uno de los grandes logros del siglo 20. Nadie parece ser capaz de movilizar alternativas para evitar una creciente y fuerte confrontación Norte-Sur debido a la posición de ambos frente al cambio climático y a los límites al crecimiento del Sur que el Norte parece querer imponer como mecanismo para paliar la crisis ambiental.

El Cambio Climático está aquí, es un hecho y nadie duda de ello, parte de la comunidad científica internacional está totalmente convencida que esto se debe al desarrollo industrial y el nivel de consumo de las sociedades industriales; otros no están convencidos de la importancia de la actividad humana en este Cambio Climático, pero todos acuerdan en la existencia de este Cambio Climático. Aún en el caso en que los que consideran que este Cambio no se debe a razones provenientes de la actividad humana, es necesario que tratemos de tomar en cuenta la opinión de los que piensan en tal sentido puesto que ,si eventualmente tuvieran razón, sería grave no tomar las advertencias aunque sea por precaución.

La respuesta que ha aparecido en la 
Cumbre Rio +20 como manera de hacer esta situación menos dramática es la que sostiene que debemos avanzar rápidamente hacia un MODELO DE ECONOMÍA VERDE.

Desde los años 70’s los Modelos Mundiales comenzaron a analizar el futuro de la humanidad y las alternativas de desarrollo de manera de evitar las catástrofes con los recursos naturales. 


Por qué no se tomó acción en ese entonces? 

Las acciones no fueron tomadas pues los científicos que alertaron sobre cuestiones de límites de los recursos naturales introdujeron en sus modelos cuestiones ideológicas mezcladas con los datos duros científicos y ello hizo que no fueran creíbles sino más bien muy discutibles sus conclusiones.

El Modelo del MIT “Los límites al Crecimiento”, de Meadows-Forrester Jay (1972), planteo que los países desarrollados habían utilizado los recursos naturales en exceso para obtener los niveles de desarrollo por ellos alcanzados y que, en consecuencia, no debería permitirse a los países en desarrollo llegar a los mismos niveles de desarrollo pues entonces escasearían los recursos naturales para todos.

El llamado Modelo Mundial Latinoamericano “Catástrofe o Nueva Sociedad” respondió al planteo del MIT, desde la Argentina, y señaló que el problema no residía en la falta de recursos sino en la inequidad de distribución del bienestar y el desarrollo y del uso de esos mismos recursos. Proponía una sociedad más democrática, de no derroche, de alta inversión en educación para todos, como un medio idóneo para achicar las brechas entre ricos y pobres y para bajar el nivel exponencial de aumento de la población.

A esto le siguió otra respuesta realizada por los científicos Mesarovich y Pestel en la cual hicieron un modelo mundial que tenía escondida una condición matemática que impedía que los países Árabes y América Latina crecieran más de un 4% anual si utilizaban este Modelo. El Modelo fue comprado por Egipto y Venezuela y, al ver que no había forma en hacer correr el modelo y que estos países pudieran crecer más de 4%, los gobiernos de ambos países sospecharon de la existencia de alguna cuestión oculta dentro del modelo y pidieron al equipo Argentino que analizara todos los aspectos matemáticos con todo detalle, así se encontró una condición matemática oculta que los condicionaba en su crecimiento. Esto causó un escándalo mundial y los autores debieron reintegrar a cada uno de los países el millón de dólares que habían pagado por el Modelo.

Tenemos hoy, presentado con toda fuerza en la reunión de Rio+20 un nuevo Modelo Mundial que nos proponen los países desarrollados: El Modelo de la Economía Verde. Esta propuesta proviene de la mezcla de la crisis económica del capitalismo desarrollado sumado a dos situaciones críticas: una de peligro concreto ambiental por el cambio climático (antropogénico o no) y la otra es la crisis de población que está dando una carga al planeta que este ya no puede soportar. No existiendo otras propuestas puestas a la consideración internacional, vale la pena analizar ésta antes de expedirse sobre sus bondades o no.

La peor hipótesis que podemos hacer ante esta combinación de situaciones críticas que está enfrentando la sociedad a escala global es no hacer nada.

Nuestro modelo capitalista tradicional está en crisis y el modelo de Economía Verde podría ser una alternativa para enfrentar el desafío que tenemos por delante.

Al comienzo de esta nota hemos planteado la confrontación norte sur y la posibilidad de que esta se profundice. La propuesta de economía verde puede profundizar y crear una verdadera crisis norte sur o, por el contrario, si existe la sabiduría de integrar a este modelo condiciones sine qua non para los países del Sur, entonces el Modelo podría ser viable dadas una serie de condiciones entre las cuales están:

1) El reconocimiento explícito que los países del sur no serán sometidos a ningún intento de limitar su crecimiento y el logro de las condiciones de calidad y cantidad de vida que han obtenido los países con mejores indicadores de los desarrollados (Suecia, Noruega, Dinamarca).

2) Se establecerá un esquema temporal para ir adhiriendo a la economía verde mucho más largo y en el marco de las posibilidades genuinas de los países del sur. Sin que ello conlleve ningún tipo de sanción económica o comercial por parte de los países desarrollados.

3) Ir a la economía verde no podrá significar que los países del tercer mundo incurran en una nueva deuda externa para comprar las tecnologías verdes que el norte ofrece junto con el financiamiento. 

4) El ofrecimiento de proveer de tecnologías verdes a los países del sur no puede generar una dependencia tecnológica sino que, en lugar de ventas de tecnologías deberá existir una verdadera transferencia tecnológica y del conocimiento que esto conlleva.

5) Finalmente, pero de importancia capital, es el deber de los países en desarrollo de limitar seriamente su explosión demográfica que efectivamente es el punto de mayor incidencia sobre la capacidad que tiene el planeta de seguir siendo sostén de la raza humana.
No se trata de un planteo Malthusiano sino del hecho incontrastable que las poblaciones educadas tienen pocos hijos porque pueden manejar con solvencia su planificación familiar, las mujeres tienen aspiraciones profesionales y los padres pueden garantizar la salud y la educación de sus hijos. La erradicación de la pobreza y la educación produce de manera automática la limitación de la cantidad de hijos que tiene la sociedad.

Si estas condiciones de salvaguarda se garantizan entonces puede ser que demos la bienvenida a este modelo de Economía Verde y finalmente exista un modelo que, además de ser más amigable con el medioambiente, pueda generar una solución ganador-ganador para los ricos y los pobres, para el medioambiente y para la especie humana como tal.


Esta discusión recién comienza y veremos los esquemas de implementación que se van proponiendo para saber si estamos ante una alternativa posible y deseable para el Sur.


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