Victoriano, un ejemplo. Para los que lo conocieron…y para los que no

Recordamos a Victoriano Salazar, sus ideales y sus hechos, el legado que nos dejó a los madrynenses

Victoriano, un ejemplo. Para los que lo conocieron…y para los que no

Intendente en tres oportunidades distintas aunque nunca estuvo afiliado a ningún partido político. Decía que no le atraía la “runfla” de los políticos. Un “incorrecto” para el mundo de los políticos locales, que coincidían en calificarlo de cabeza dura, que no entendía las razones
políticas.
 
A veces se le acercaba algún conocido buscando un favor especial porque eran amigos. Los escuchaba con paciencia y luego reafirmando la amistad declamada le decía “si sos mi amigo, no me pidas algo que no corresponde”. Por supuesto era odiado por quienes estaban acostumbrados a sacar ventaja por ser amigos del poder.
 
No era lo que se dice un gran orador. Sus discursos nunca se inflamaban con arengas y consignas grandilocuentes. No levantaba la voz ni buscaba el aplauso fácil, pero escuchado con atención siempre busco trascender con ideas o conceptos elevados.
 
Era un vecino con el simple “don de gente”. Como le escuche decir alguna vez citando al Calon Lan de la Comunidad Galesa “solo tengo un corazón honesto para ofrecer” y un profundo sentido de pertenencia a su Comunidad, lo cual lo llevo a ejecutar mucha obra pública en el afán de mejorar su ciudad. Y allí descolló por sus virtudes:
 
Fue un gran administrador:
La Aeroestación, primer antecedente del actual Aeropuerto, fue construida durante su primera intendencia y a su culminación en la cuenta correspondiente del banco se encontraban los fondos que había enviado Nación. La obra se construyó con los intereses. En el inicio de su segunda Intendencia ejecutó el balizamiento del aeropuerto con el asesoramiento y la colaboración de la Fuerza Aérea. Los dineros públicos municipales solo
fueron utilizados para la compra de una parte menor de los materiales.
 
Cuando deja su tercera y última Intendencia -en diciembre de 1999-, la ciudad contaba con envidiables indicadores de calidad para sus habitantes y el  Municipio contaba con 324 empleados totales para una población de 65.000 habitantes, lo cual significaba una planta de personal menor al 0,8 % de la población.
 
Respetuoso y honesto:
Acompañando la comitiva argentina a Corea del entonces Presidente de la Nación Carlos Menen y en la víspera del regreso a la Argentina, empresarios coreanos interesados en construir un astillero en Madryn lo invitan a su mesa para cenar. Luego es acompañado por uno de ellos al ascensor para ir a su habitación cuando en un descuido el empresario le coloca en el bolsillo un grueso sobre. Ya viajando en el ascensor descubre que en el sobre hay un gran fajo de dólares. Regresa Victoriano a la mesa, identifica a quien lo acompaño, le devuelve el sobre y traductor mediante le dice “esto es suyo. Se le cayó en mi bolsillo”.
 
Transparente:
En todos los aspectos de su gestión. Por ejemplo, los impuestos municipales que se repartían mensualmente eran acompañados con una comunicación personal de Victoriano a los contribuyentes llamada de vecino a vecino que incluía la “torta” explicando -¡cada mes!- los ingresos y egresos de los dineros municipales del mes anterior. Todos los cargos -hasta el nivel de Subsecretario- se cubrían por concursos de antecedente y oposición. La capacitación al personal municipal era permanente y siempre privilegió el conocimiento profesional para darle a los problemas de la ciudad (su ciudad) las mejores soluciones, cuidando el dinero público más que el propio.
 
Con vocación por la obra pública:
Repavimento todo el macrocentro cubriendo más de 100.000 M2 de nuevo pavimento que aún perdura. Relocalizo a más de 600 familias de Loma Blanca transformándolos de marginales en vecinos en igualdad de condición que el resto de los madrynenses. Ejecutó obras de pluviales y control aluvional a escala de toda la ciudad.
Restauro el antiguo edificio de la terminal del ferrocarril y proyecto la nueva terminal de ómnibus, por citar solo algunas de las obras que se ejecutaron bajo su administración.
 
Con visión de Futuro:
A principios de 1996 se propuso tal vez su mayor desafío: dejar un Plan de Desarrollo Estratégico para Madryn. Pensar el futuro y un modelo de desarrollo consensuado con los vecinos. Definir un modelo de ciudad para alcanzarla en un tiempo determinado. Luego de 3 años de intenso trabajo, con la orientación de un profesional formado en Virginia –EEUU-, el trabajo efectivo de más de 500 vecinos madrynenses y un equipo técnico que con gran esfuerzo lo acompaño, dio sus frutos con la formulación del Plan Estratégico Madryn Siglo XXI que se implementó en el último año de su gestión. Por esos años nuestra ciudad estuvo en la vanguardia de las ciudades de primera categoría del mundo y era citada como ejemplo en los ámbitos académicos nacionales.
Pero en ese entonces, el proyecto no tuvo la recepción esperada; nuestros políticos, formadores de opinión, periodistas y seudoperiodistas miraban con desconfianza. Les preocupaba tanta transparencia, temían perder unos pequeños privilegios que creían que los hacían poderosos. Y al poco tiempo, con el cambio de gobierno nadie más se animó a hablar del Planeamiento Estratégico. Se olvidó el esfuerzo y el trabajo de tantas personas. Una vez más triunfaron las mezquindades de unos y otros. El egoísmo de los proyectos personales se impuso sobre el sueño de construir entre vecinos, en común unidad una ciudad modelo. No pudimos (o no supimos) defender el camino recorrido y –lamentablemente- retrocedimos.
 
Hoy estamos muy lejos, pero muy lejos, de la vanguardia de las ciudades de primera.
 
Mandato cumplido, Victoriano volvió a su vida privada, austera y ejemplar. Madryn volvió a las prácticas de políticas clientelistas y el Municipio empezó a engordar y ponerse cada vez más pesado, más caro, burocrático e ineficiente.
 
Se fue Victoriano sin ver concretado siquiera una parte de su sueño de una ciudad modelo para su Madryn, para nuestro Madryn. ¿Su esfuerzo habrá sido en vano?


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