El nuevo Código de Planeamiento: Oscuridad en el Futuro de Madryn

Código de Planeamiento es una herramienta de la planificación de ciudades que orienta las inversiones privadas y las públicas. Pero en modo alguno puede ser un obstáculo al desarrollo de la ciudad, al punto de impedir inversiones inmobiliarias residenciales o industriales.

El nuevo Código de Planeamiento: Oscuridad en el Futuro de Madryn

La Cámara Inmobiliaria de Puerto Madryn, la Cámara Industrial Madrynense, Arquitectos, Ingenieros, Agrimensores y Maestros Mayores de Obras de la ciudad han pedido a los Sres Concejales la suspensión a la brevedad posible del nuevo Código de Planeamiento -por ellos aprobado en la última sesión del Concejo Deliberante del pasado año- y que su revisión se abra al debate participativo y transparente de la Comunidad.

Afirman que dicho Código de Planeamiento impone nuevas normas que afectan negativamente las inversiones en la ciudad, la actividad laboral de profesionales vinculados a la arquitectura, la ingeniería, la construcción, comerciantes, empresas constructoras e inmobiliarias, pero también afecta a los vecinos madrynenses que sin aviso previo ni posibilidad alguna de opinar se han enterado que ahora sus propiedades se han depreciado, tanto sea porque pueden construir menos como porque los nuevos usos en su barrio perjudican su calidad de vida”.

Entienden que un Código de Planeamiento es una herramienta de la planificación de ciudades que orienta las inversiones privadas y las públicas. Por lo tanto define un tipo o modelo de ciudad al que se pretende alcanzar. Pero en modo alguno, un Código de Planeamiento puede ser un obstáculo al desarrollo de la ciudad, al punto de impedir el desarrollo de inversiones inmobiliarias residenciales o industriales”.

Este nuevo Código de Planeamiento no define un futuro cierto para nuestra ciudad. Por el contrario su redacción genera dudas e incertidumbres.  

Por una parte, la nueva normativa impone condiciones irracionales para los nuevos parcelamientos, impidiendo la generación de nuevos desarrollos y provocando un incremento  del precio de la tierra como consecuencia de la restricción de la oferta de suelo urbano. En otras palabras, en la práctica el resultado esperable es no crecer y que suban los precios de los terrenos.

Por otra parte, no tiene en cuenta el atraso de los servicios de infraestructura de la ciudad. Hasta ahora ese atraso es parcialmente asumido por los desarrolladores privados que toman a su cargo obras públicas con el consiguiente incremento del costo inmobiliario -ya que Servicoop recibe tales infraestructuras sin pagarlas-.  Los compradores (de lotes o viviendas) terminan aportando por duplicado para esa obra pública: por un lado pagando sus impuestos (desde donde debería salir los fondos para la obra pública) y por otro lado en el precio de compra de esos bienes. Esta situación irregular no está contemplada ni para nuevos loteos ni para nuevos edificios.

Con este panorama es probable que en un futuro cercano nos encontremos con el colapso de algunos servicios o la imposibilidad de crecer por la ausencia de los mismos. A pesar de ello, el nuevo código impone indicadores para diferentes usos en toda la ciudad (y aún en zonas rurales que supone serán desarrolladas en un futuro próximo) como si toda la ciudad tuviera la totalidad de los servicios a disposición para la cantidad de familias o comercios o industrias que tales indicadores permiten.

Como en tanto otras casos de normativas generadas desde el Estado sin consultar con los actores sociales directamente involucrados y quienes tienen opinión calificada, el nuevo código impone una cantidad de obligaciones que en algunos casos colisionan entre sí. Por ejemplo, se impone la obligación de ejecutar estudios de impacto ambiental, pero el propio Código ya establece indicadores antes que se conozca el resultado del estudio. Otro ejemplo es la obligación de retirarse 30 metros en el frente marítimo de playa káiser para dejar el paso a la avenida costanera, lo cual supone arrasar con los médanos que son parte fundamental del medio ambiente costero.

Existen una buena cantidad de otras cuestiones del nuevo código para revisar, pero tal vez, lo que hace más oscuro a este nuevo Código es que en muchos casos le reserva al Intendente (el Departamento Ejecutivo Municipal, en términos del Código) la facultad de modificar la norma “a placer”, lo cual como todos sabemos -en Argentina y en Madryn- eso significa abrir la puerta al amiguismo, al clientelismo, al ninguneo de los pocos amigos y a la persecución de los menos amigos. En síntesis, se abre la puerta a las prácticas corruptas.

El Código de Planeamiento es una herramienta de desarrollo de la Comunidad y no del Intendente de turno.

Al contrario, el Intendente de turno es un empleado de la Comunidad que tiene que rendir cuentas a su Comunidad del fiel cumplimiento de las normas y de sus actos con transparencia y honestidad.

Por la buena salud de nuestro futuro, el nuevo Código debe ser revisado por los actores sociales que construyen la ciudad.


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