La feria del usado, una solución de segunda mano

La Municipalidad de Puerto Madryn presenta con mucho entusiasmo la vuelta de la Feria del usado, un abordaje superficial de la crisis económica que atraviesan los ciudadanos y los comerciantes, además no se responsabiliza por los tratos o mal tratos que ocurran en ella.

La feria del usado,  una solución de segunda mano

La situación económica del país no es buena, y ello afecta fuertemente a la ciudadanía Madrynense. Nada descubrimos con una sentencia de éstas características, pero para analizar la realidad de una sociedad es necesario reconocer dónde están los problemas que motivan el desarrollo de las distintas actividades, o en el peor de los casos, la falta de desarrollo.

En artículos anteriores se hizo alusión a la adhesión de la ciudad de Puerto Madryn (a través del Concejo Deliberante) a la ley que decreta la Emergencia Comercial en todo el territorio de la provincia. Dicha ley busca traer alivio a los comerciantes, de distintas ramas, en momentos de dólar fluctuante, de suba de los impuestos inmobiliarios, caída de la producción y por consiguiente de las fuentes laborales. Sin embargo, un sector de los comerciantes de la ciudad se encuentra en desventaja competitiva, ya que las reglas del juego no son iguales para todos.

Previo a que la denominada “Saladita” abriera sus puertas en la localidad del golfo, la Cámara de Comercio recibió infinidad de quejas por parte de trabajadores comerciales que observaban lo injusto que sería que algunas personas contarán con un espacio, en una suerte de ‘centro comercial’, sin tener que hacer frente a los costos e impuestos que el resto sí. A pesar de las quejas y las campañas de desprestigio, la “Saladita” se instaló y no resultó ser una pérdida para los comercios instalados.

El avance de un plan económico que se codea con el libre mercado mediante la liberación de los precios, como en los combustibles, repercutió rápidamente en los costos de todo, y por ende muchos comercios comenzaron a cerrar, dejando locales vacíos, gente sin empleo y quitando circulación de dinero. Aun así, con un contexto tan desfavorable, Madryn observó la apertura de una segunda “saladita”, lo cual acrecentó el enojo de muchos emprendedores que no demoraron en quejarse de una CAMAD, que afirman, no escucha ni gestiona a los comerciantes.

 

De Feria en Feria

Desde el sector gubernamental no han encontrado una solución a la caída del comercio. Los que cuentan con locales de regionales se quejan de que los cruceristas compran sus excursiones de antemano y el Municipio prepara un mega operativo que no les permite a los turistas recorrer siquiera unas pocas cuadras de la ciudad. Los distintos comercios prefieren mantener el horario de la siesta, ya que sentencian que el turismo, económicamente, no les genera mayores ingresos económicos.

Con un discurso que eleva a los pequeños productores locales, la Municipalidad implementó el “Mercado Cultural”. Allí se convoca a algunos artistas y productores de indumentaria y artesanías para intentar brindarles el espacio físico con el que cuenta La Casa de la Cultura, a fin de incentivar las ventas. Pero hasta el momento, y según los propios productores, los resultados no son positivos, aunque afirman que es una experiencia agradable por el público concurrente que ya es habitué en cada edición.

 

El trueque y la crisis disfrazados de emprededurismo

La situación no mejora, y como la solución no aparece, se decidió volver a la antigua “Feria del Usado”. Es un espacio que tuvo su auge en la década del dos mil, cuando la economía también se derrumbaba. En aquellas oportunidades se desarrollaba en el Gimnasio Municipal N°1, donde se daba cita una gran cantidad de familias que vendían artículos electrodomésticos, indumentaria, juguetes y hasta herramientas para lograr reunir un poco de dinero.

En pleno 2019 la Municipalidad de Puerto Madryn promueve una nueva Feria del Usado a desarrollarse en el Gimnasio Municipal N°2 “Daniel Gallo” con un discurso muy poco creíble que plasmaron a través de gacetillas de prensa que rezan: “El objetivo de ésta propuesta es fomentar el movimiento microemprendedor para que la comunidad pueda apreciar variados rubros y otorgar mayor visibilidad a las experiencias tanto productivas como de servicios”.

Lo más llamativo no es que la propia Municipalidad promueva una feria, que retorna por una crisis nacional de la cual Madryn no escapa, sino que la misma gacetilla deja expresado que el Municipio no se responsabiliza por el estado o la calidad de los elementos, ni del contrato que surgiera entre compradores y vendedores. No hay control en una actividad que regresa para extenderse en el tiempo, ya que desde el propio ejecutivo afirmaron que no será la única edición.

 

Sin respuestas para los comercianetes 

Los comercios siguen cayendo. Pierden en una competencia donde se avala a quien no paga los impuestos que corresponde (con sus tasas), y ante las iniciativas de gobiernos que, al no saber generar fuentes de empleo o herramientas que les permitan a los productores desarrollarse, brindan espacios donde nadie regula nada. Sin embargo, cada verano las gacetillas dan cuenta del decomiso de la mercadería que vende un grupo de senegaleses en la costa, como si con ello se le hiciera un favor al comerciante o se acabara con las irregularidades de un sector comercial que tiene que hacer equilibrio para no terminar en el suelo.

 


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