Cuando el camino te lleva a Roma

La película de Cuarón, múltiple galardonada en los festivales de cine de este año, ha sido motivo de reseñas y comentarios, en los medios y en las sobremesas. Pero ¿qué ve un adolescente cuando mira Roma? Una crónica de Sebastián Melchi para Candelario.

Cuando el camino te lleva a Roma

Hace un tiempo, antes de los Oscars, antes de los Golden Globes, antes de los reconocimientos y distinciones a las películas del 2019 estaba yo solo en casa después de cenar y quería ver algo en Netflix. La búsqueda me llevó hasta un trailer filmado en blanco y negro y un título en letras grandes y amarillas: Roma. ¿Qué era ésto? ¿Sería un documental? ¿Algo sobre la capital italiana? Como no tenía un mejor plan le puse play y empecé a verla, sin mucha expectativa. Dos horas y media después había llorado todo un paquete de pañuelitos, había pasado por muchísimos sentimientos y en mi cabeza daban vueltas preguntas y pensamientos. Los adolescentes estamos acostumbrados a consumir películas con tramas más cerradas, del estilo la-chica-termina-siendo-la-novia-del-chico-que-siempre-le-gustó. ¿Qué había pasado?

La película del director mexicano Alfonso Cuarón cuenta la vida de Cleo, una empleada doméstica en un barrio de clase media en el México de la década del ’70, en una época de violencia urbana y protestas estudiantiles. La protagonista está representada por la actriz Yalitza Aparicio, elegida por Cuarón después de un año y tres mil audiciones de búsqueda. Cleo es de origen indígena y trabaja en la casa de una familia de clase media alta ocupándose de todos los quehaceres de la casa. Y cuando digo todos, quiero decir TODOS: desde lavar un baño hasta apagar todas las luces de la casa cuando el día termina, desde limpiar la caca del perro hasta acompañar a los niños a dormir y quererlos como si fueran de ella. Su vida transcurre entre las cuatro paredes de una casa en la que todos parecen felices.

“Ensalada de Locos” (foto de Instagram @alfonsocuaron)

“Ensalada de Locos” (foto de Instagram @alfonsocuaron)

 

¿Y la felicidad de Cleo? Ella no habla mucho en la película, y cuando habla lo hace en voz baja, no sabés muy bien qué piensa o qué le pasa. En un momento ocurre algo inédito en su vida: ella está en el cine con un chico, sonríe, es una de las pocas escenas en las que la vemos fuera de su trabajo. Ya la película nos mostrará después qué pasa con esa relación pero en ese momento su mirada es de tal alegría que te alegrás porque pueda cortar con la rutina y disfrutar de ese momento. Te dan ganas de que tenga más momentos como ese, más anécdotas para contar que no sean las de la familia. Porque el resto de la película es Cleo limpiando, Cleo abrazando, Cleo escuchando a su patrona desengañada del marido que no se hace cargo de sus deberes, Cleo que no se enoja NUNCA.

“¿Quieres un helado?” (foto de Instagram @alfonsocuaron)

Pienso que es una película compleja que puede interesar desde distintas perspectivas: desde el contexto histórico de un pueblo como el mexicano, desde lo sociológico por las desigualdades de clase y el machismo, desde lo privado de la vida de una familia. Además, ver Roma es en sí misma una experiencia visual. La fotografía, la reconstrucción de esa época y la música ayudan muchísimo a meterte en la pantalla sin darte cuenta; los detalles de producción son impecables. Es un mundo que yo no conozco desde adentro: mi familia vive de otra manera y entre todos nos ocupamos de las tareas de la casa. Debe ser por eso que me impactó saber que muchas empleadas domésticas trabajan en condiciones precarizadas y viven un poco la vida de sus patrones, como Cleo. Porque una cosa es imaginar esa realidad y otra es conocerla con más detalles, como en Roma. Después de haber visto la película también leí que a fines del 2.018 algunas empleadas domésticas de un country de zona norte en Buenos Aires hicieron una denuncia por discriminación, y pensé que a lo mejor la historia de Cleo sigue estando vigente.

 

De Roma disfruté algunas partes y me incomodaron otras; muchas me conmovieron. Que una película produzca todo esto junto es muy positivo. No todas las historias entran a un hogar cómodo y despreocupado para despertar algo allí también.

 

*Sebastián Melchi actualmente cursa el último año de su secundario en la escuela N° 741 de Puerto Madryn. Mucho antes, cuando ya era un chico bastante alto para su edad, jugó durante siete años al básquet en el Club Ferrocarril Patagónico, aunque por ahora no tiene pensado retomar. Como siempre está formulándose preguntas acerca de todo piensa que la carrera de Filosofía es la mejor manera de seguir pensando. Le encanta estar con sus amigxs, pasear por la rambla y tomar tereré.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 

Escuchar la canción de Billie Eilish inspirada en Roma

-¿Sabías que cuando yo era más grande fui marinero? Pero un día me ahogué en una tormenta. ¡Y las olas eran muy grandes! –cuenta el hijo más chico a Cleo, en uno de los diálogos más lindos de la película. Billie Eilish vio Roma y, junto a su hermano, se inspiró en esa escena para escribir la canción “When I was older”.

Billie Eilish es la sensación adolescente del momento: con 17 años bate récords de venta de CDs y su música es conocida en todo el mundo. En esta canción juega con sonidos originales de las escenas como los ladridos de la mascota de la familia, las protestas estudiantiles y las olas del mar, junto a una producción electrónica muy sobria sobre su voz. Por momentos suena como si estuviera cantando bajo el agua, me gustó mucho. Aunque no llegó a formar parte de la banda sonora de la película el mismo Cuarón la felicitó por Twitter.

 


¿Que te pareció esta información?