Imaginemos el bicentenario de Madryn

Imaginemos el futuro. Dentro de 46 años. El 28 de Julio de 2065 Madryn cumplirá 200 años. ¿Cómo imaginan los festejos? ¿Podría ser posible la siguiente crónica?

Imaginemos el bicentenario de Madryn

Madryn fue una fiesta. De Gran Bretaña llegaron Ministros, funcionarios  y el Príncipe de Gales en persona.  La oportunidad fue aprovechada para que el pueblo ni lerdo ni perezoso con su inigualable creatividad e ingenio popular –que no descansa nunca- se volcara a las calles al grito de “Mandarina, mandarina, que nos devuelvan las Malvinas”

El Intendente en persona recibió a los altos dignatarios con la fanfarria oficial de barras bravas de la ciudad -siempre tan aficionados al canto coral en las tribunas de futbol- e inmediatamente se organizó un desfile cívico por las calles de la localidad. El éxito estaba asegurado ya que a los miles de militantes empleados municipales se les sumaba los muchachos de los gremios con camperas estampadas y banderas, muy emocionados cantando el “Calón Lan”…en Gales por supuesto.

La Comisión Nomencladora aprovechó la oportunidad para colocar nombre a los distintos cráteres en las calles, recordando su origen en las quemas de cubiertas del pueblo trabajador luchando por una justa e indiscutible reivindicación popular. Eran tantos que para ahorrar tiempo se decidió hacer un acto simbólico en aquel que recuerda la justa lucha obrera por las galletitas saladas y dulces en el refrigerio de las plantas pesqueras.

El discurso del Intendente se atrasó algunas horas esperando a la delegación de descendientes galeses que procedentes del Valle estaban demorados por un piquete de los nietos de los trabajadores de la ex Alpesca que cortaba la ruta de acceso a la Ciudad en reclamo por el pago del adicional de antigüedad de los subsidios provinciales que percibían sus abuelos. Presuroso acudió el Intendente a escuchar los reclamos mientras la Gendarmería repartía chocolate caliente y bufandas para que los piqueteros no se resfriaran. Con la promesa de darles un subsidio municipal, los piqueteros accedieron -por esta única vez- a dejar pasar a la delegación.

Superado el contratiempo, el Intendente pudo dar su discurso a la multitud que ahora estaba duplicada por gruesas columnas de okupas que al grito de “Okupas unidos nunca serán corridos” habían bajado del cinturón de tierras usurpadas que rodea la ciudad. Rápido de reflejos políticos el Intendente cambio su discurso prometiendo tierra para todos y todas, fustigando a la oligarquía terrateniente que tiene esa mala costumbre de comprar tierras con sus ahorros en el mercado inmobiliario y con escrituras perfectas. Para rematar su discurso el Intendente prometió FONAVIS para todos los Okupas porque ellos también tienen derecho a una vivienda. Una delirante emoción embargó  a los Okupas (claro, que otra cosa les podían embargar si no era la emoción) que presurosos partieron a usurpar más tierras y a apedrear a los oligarcas terratenientes para darles un escarmiento a esa mala costumbre de trabajar y ahorrar. 

Aprovechó entonces el señor  Intendente para convocar al embajador del reino de los Pueblos Originarios y en un acto de ejemplar reparación histórica procedió a reconocer oficialmente a ese reino cuya embajada estará situada en el Area Protegida “Loma Blanca”, última porción del territorio provincial en sumar esa calificación. A renglón seguido el Señor Embajador agradeció el reconocimiento y en reciprocidad autorizó a la Ciudad de Puerto Madryn a permanecer -por ahora- en sus tierras ancestrales. Siempre y cuando se respete su cultura y los derechos de los pueblos originarios.       

La Fundación “La Naturaleza es lo mejor que hay” recordó con viva emoción la inmolación de un ejemplar de ballena franca bajo la hélice de un barco de la Armada Argentina, hecho acontecido unos 60 años atrás, lo cual habría llevado la cantidad de ballenas muertas ese año de 180 a 181. Presurosas a la demanda del pueblo ambientalista, las autoridades populares de la provincia condenaron “in eternun” a que nunca más la Armada Argentina participe de festejo alguno en la ciudad de Puerto Madryn. Algunos memoriosos cuentan que nunca pudo comprobarse que esa ballena fuera el mismo ejemplar que arremetió contra el catamarán de un madrynense en la boca del Golfo Nuevo provocando su naufragio y con él su proyecto de dar la vuelta al mundo.

Todo el evento fue transmitido por la radio de la ciudad, aportando jugosa información para la formación cultural de los madrynenses que en pocos minutos se enteraron de todo, es decir que habían ingresado más turistas a la ciudad y por suerte  el número de cruceros sigue creciendo, alcanzando la friolera de unos cincuenta para todo  el año sobre los poco más de mil barcos que operan en nuestros sitios de atraque, que por supuesto no merecen ni siquiera ser mencionados por viejos, sucios y feos. Mucho menos hacer las cuentas de lo que dejan unos y otros en la Ciudad y menos aún como se reparte en la Comunidad.

Como no podía ser de otra manera, el acto se cerró con el discurso presidencial que –lógicamente- generó gran expectativa porque se esperaba –y esta vez sí ocurrió- el anuncio de la construcción de la dársena náutica y que sin falta antes de fin del año 2.065 se terminara la doble trocha a Trelew.

Finalmente, con mucha energía y convicción aseguró que no le temblará el pulso para combatir la corrupción, frase que provocó aplausos y arreciaron los cánticos de “Uno por uno, no va a quedar ninguno” De pronto se hizo un silencio y gesto de preocupación en la multitud. ¡Qué momento!...Hasta que un viejo militante recordó un pegadizo estribillo que le había enseñado su abuelo y comenzó a cantar “para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó…”.  Todos acompañaron al viejo militante superando tan perturbador momento. Muy contentos, felices, aplaudieron y agradecieron a su Presidente.

El clima acompañó tan importante evento: amaneció con un sol radiante  y un intenso cielo azul. Sobre el mediodía comenzó a nublarse, producto de las aromáticas columnas de humo de los choripanes que esperaban a los muchachos y los gases de combustión de los colectivos perfectamente organizados por los punteros políticos oficialistas.

Por la noche los ilustres visitantes volvían a su civilización y los Madrynenses a nuestras precarias vidas cotidianas. En las alturas, alrededor  de la ciudad se encendían miles de lamparitas incandescentes de los enganchados.

En fin. El bicentenario de Madryn fue una fiesta.

¡¡Qué triste futuro!!

 

 

 


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